8 de mayo de 2013

RETRATO DE UNA MUJER AGOBIADA

Me llamo Isabel y llevo una vida bastante enloquecida o, al menos, esa es la sensación que tengo porque es como si todo se me escapara de las manos. No me gusta que mis colegas del trabajo me digan que soy una maniática del control ni que me consideren una quisquillosa cada vez que me quejo por algo. Pero admito que, cuando tenemos un proyecto entre manos, me obsesiono mucho. Siempre intento que todo salga lo mejor posible porque para mí es fundamental que evitemos contrariedades. No pretendo que todo sea como yo quiero, pero me irrita que se tengan que hacer cambios de última hora por falta de previsión.

Mis compañeros insisten en que debería ser menos exigente conmigo misma, pero a mí me frustra que no entiendan mi forma de ser en el trabajo. Lo que pasa es que me da miedo que fallemos y que perdamos clientes porque, cuando eso ocurre, siempre me echo la culpa y me arrepiento de no haber sido más previsora o más eficiente. Es más, me molesta que mis compañeros no hagan autocrítica como yo, que no afronten los problemas de frente y que no estén dispuestos a ponerse manos a la obra en cualquier momento si un proyecto lo requiere, sea a la hora que sea e incluso un sábado.

De modo que vivo agobiada día tras día y siempre insatisfecha. Pero es normal que viva con esta tensión porque el trabajo, para mí, es una batalla constante y no quiero perderla. ¿Qué puedo hacer para tomarme las cosas con más calma?

Foto: Estrés laboral

Imagina que Isabel siguió todos tus consejos y que ahora es una mujer diferente, ¿cómo describiría, en pasado, su antigua actitud en el trabajo? Completa este texto para salir de dudas:


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